diálogo natural

2019

fotografías bordadas a mano

“Es la hora de lo hermoso. El mar se acaba de retirar dibujando esbeltas pinceladas en la arena de la playa. Parece que Dios se ha puesto a pintar, o a esculpir, con los mismos trazos efímeros con que compuso la vida y todo lo demás. El agua es música sobre aquella partitura de sílices lavadas en su sal. Es hora de ver y de sentir. Hora de descalzarse y andar, de mirar, de apreciar lo creado y aprehenderlo. Basta la cámara de un móvil para coger lo que nuestra mirada mira. Lo que la naturaleza da y el tiempo quita. Por suerte ella estaba allí. Con su sueño del alma, con su arte en las manos. Con su magia. Para entenderse con lo prodigioso y hacérnoslo llegar.

Hablamos de Alejandra Domic. Hablamos de vivir el arte desde la pureza, de crecer, de componer y ser artista. Porque un artista ante todo y en principio ha de ser un creador, un buscador de plásticas inciertas en razón de su inexistencia. El artista debe ser capaz de hablar con un lenguaje propio, asociado sólo a él.

Alejandra Domic estaba junto a aquel mar que dibujaba trazos estilizados en su juego con la arena. Descalza y hundida en la belleza fruto del azar. Sin querer interrumpir, se mantuvo inmóvil, observando, mirando con su mirada de artista. Y supo que esa imagen que tenía ante sí era arte, y entonces la atrapó, se la llevó guardada en un soporte de luz antes de que una ola ávida se la cobrara. Aquella imagen era arte, sí, pero no era su arte. Era el germen de otro arte, elsuyo. Y así, con aquella luz convertida en tintas grises y depositada en tela sujeta a un bastidor, empezó a dibujar-coser líneas sobre la fotografía con hilos de algodón, a hacer crecer geometrías y pintar-bordar formas abstractas de color, perfiles sutiles llenos de poesía y de razones. Así creó su obra, durante cuatro años, recogiendo imágenes en caminatas, viajes o paseos cotidianos, eludiendo el paisaje desde dentro del paisaje, en pos del detalle, la sugerencia, la geometría invocada y la sustanciación de lo poético, leitmotiv de todo su relato con el que ha construido un mundo de ventanas abiertas a su propia identidad, convergencias entre el encanto de la belleza y la introspección del mensaje natural.

De esta forma tan personal y auténtica, Alejandra entra por derecho propio en la lista de artistas internacionales, cada vez más presentes en ferias y objeto de coleccionismo, que emplean el soporte textil en sus creaciones: una saga que se inicia ya en la Bauhaus con Anni Albers, y que se enriquece cada día con autores como el italiano Alighiero Boetti y sus mapas bordados, el brasileño Ernesto Neto y sus grandes formas orgánicas, o la portuguesa Joana Vasconcelos y sus figuras oníricas. El nuevo arte de Alejandra Domic nace del diálogo con lo natural, un cruce entre lo que la naturaleza le prodiga y cómo ella lo recrea. Fotografía y textil, un encuentro entre forma y concepto, un mundo idílico de pequeños mundos reinventados, fruto de la transferencia entre escenarios y sentimientos, imágenes de un momento intervenido sin ápice de barroquismo, sólo la música del silencio en el envoltorio de su mirada serena y clara.”

Fernando Herencia, galería Materna y Herencia

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