Alejandra Domic nos propone con sus fotografías una nueva lectura de la naturaleza. Su mirada original atrapa formas, colores y texturas escondidas.
Esta colección de imágenes poderosas, es un recorrido por los entramados que la naturaleza traza en los distintos puntos del globo, captados por la contemplación singular de la artista. Le interesa develar estructuras, ritmos y geometrías, detalles que en su mirada macro logra enaltecer en ese encuentro, en cada paseo, caminata o viaje.
Son fotografías que se imprimen a pedido y en ediciones limitadas. La impresión es con tintas pigmentadas sobre papel 100% algodón, Hahnemühle Museum Etching 350 grs., o Canson según el país en donde se editen (España, Argentina o Chile).
Se pueden también editar por encargo sobre tela de algodón para luego ser intervenidas con bordado o con técnicas textiles de forma personalizada.
“Me atrapa el detalle, lo mínimo, lo esencial.
Me atrae la sensación de sentirme muy pequeña ante tanta inmensidad.
Busco fotografiar algo más mínimo aún, más indefenso, escondido, lo que casi no se ve.
Estar en la naturaleza cambiante me hace situarme,
con humildad, con perspectiva y reconocerme.
Atrapo ese instante. Ese mágico momento de encuentro con la forma.
La línea, la textura y el sorprendente color, me llaman y capturan.”
1. líquenes
Caminata en Ibon de Piedrafita, Pirineos. Mes de mayo, primavera en la montaña de España.
A modo de abstracción de la imagen, casi de forma pictórica, surge todo un mundo de seres y comunidades habitadas. Líquenes, musgos, rocas y suelos, permiten crear nuevas formas de construcción visual.
Se da una fantástica simbiosis orgánica, desde donde nacen estos líquenes llenos de color, expresión y vida.
Ellos, superando la adversidad del clima o de las condiciones del terreno, crecen como costras o láminas en cortezas de árboles o sobre la piedra, aferrándose a la vida, cuál metáfora de la condición humana.
2. arenas
Paseo por la playa de Santander. Mes de octubre, otoño en el norte de España.
Paseo por la playa de Villarrube, Galicia. Mes de julio, verano en el norte de España.
La huella de las mareas en el mar deja dibujos en la arena.
Formas que evocan otras formas, recuerdan a raíces, venas, a surcos de los ríos.
Formas que me hablan de desgarro, de vida y de emociones, todas ellas plasmadas en la superficie natural.
3. surcos
Paseo por la Casa de Campo, Madrid. Mes de octubre, otoño en la ciudad.
Un surco es una zanja, una cuneta, un cauce.
Del latín Sulcus significa “la huella que queda en algún lugar natural”.
Relacionamos los surcos con los años vividos. Podríamos decir que las personas y los árboles somos parecidos. La mejor forma de conocer la edad de un árboly su pasado, es a través de la lectura de los anillos de su tronco y de sus surcos. Es también el nombre que reciben las arrugas, que se forman en la piel por el paso del tiempo, o la marca que algo deja.
4. picorocos
Caminata en Península de Rilán, Isla grande de Chiloé. Mes de diciembre, verano en el sur de Chile.
Yo voy al lugar, me desplazo. Los seres, los espacios se me presentan.
Busco, observo, encuentro. Están ahí.
Llevan siglos construyéndose, formándose, agrupándose, habitándose.
Busco, observo, encuentro. Están ahí.
Las tomo, las observo.
Las develo, las capturo, las muestro.
Las hago real y presente. Están ahí.
5. agave
Caminata por la playa de Santo Domingo, litoral central. Mes de enero, verano en la costa de Chile.
Esta planta recibe variados nombres; Pita, Maguey, Cabuya, Mezcal, Fique.
Crece en las zonas desérticas y costeras de América.
Se dice que florece una sola vez en su vida y después, muere.
Yo me la encontré ahí, sola frente al Pacifico, a la suerte del inmenso viento y del sol.
Tanto así que ese día parecía bailando ante mí, con su pareja al lado.
Se movían, dialogaban, danzaban…
6. flores andinas
Excursión por el Camino del Inca, Machu Pichu, Cordillera de los Andes.
Mes de julio, invierno en el Valle Sagrado, Perú.
Mientras caminaba por esas montañas andinas, me encontré con un mar de flores de distintos colores en los muros. La trama densa y cubriente, casi como una manta tupida, atrapó mi mirada.
Estaban ahí, vibrantes de color y de vida, esas pequeñas comunidades creciendo y desplegándose en el hábitat que se genera entre las nubes, la tierra y el cielo de la cordillera andina.
7. alcornoques
Paseo por la costa de Zarauz, país Vasco.
Mes de mayo, primavera en España.
En un pequeño paseo por la playa de Zarauz me introduje en un recorrido hacia el interior del campo. Me encontré de pronto con un grupo de Alcornoques. Asociaba su presencia a las tierras de Extremadura, cercanas a Portugal. Me sorprendió que estuvieran allí tan al norte y más aún descubrir los musgos verdes que crecían dentro de él, creando una maravillosa combinación con el rosa propio del tronco.
8. patagonia
Viaje a la Patagonia, zona del Parque Nacional de los Glaciares. Mes de abril, otoño en sur de Argentina.
Es tanta la humedad en este extremo del mundo que los líquenes crecen y se despliegan por rocas, maderas de Lenga, suelos y todo espacio donde pueda crecer la vida. Este es un liquen nativo que cuelga de las ramas y crece adherido a los árboles en ambientes húmedos. Es un indicador clave de aire puro, obtiene nutrientes del aire y alberga un alga y un hongo, lo que lo hace muy sensible a la presencia de impurezas ambientales. Al crecer y descomponerse, ayuda a formar suelo fértil y favorece la aparición de otras formas de vida.
La Lenga es un árbol que crece en la Patagonia argentina y chilena, también en isla de Tierra del Fuego. Se seca por el fuego, por el exceso de humedad y últimamente también porque los castores se comen sus raíces.Sus ramas y raíces secas forman verdaderas esculturas con la madera curvada, dignas de ser retratadas o pintadas.